Nuestros alumnos de un año empiezan a tener cierta autonomía.Empiezan a tomar sus propias decisiones y a decir "Sí" o "No".
El aula de un año, lo llamamos Nazaret, porque fue aquí donde Jesús pasó su más tierna infancia y el lugar en el que empezó a descubrir lo que era el calor de una familia.
Nuestro objetivo principal es que nuestros alumnos empiecen a crecer y conocer los verdaderos valores, como son: el agradecimiento, la aceptación del otro, el compartir y jugar unidos, la amistad, la alegría, el esfuerzo, la superación, ...y la fe.
Les hablaremos de Jesús Niño:
- cómo ayudaba a sus papá y le obedecía,
-Como le gustaba jugar con sus amigos y aprender,
-como sus papás le enseñaron a ser ordenado,...
Los niños aprenden desde muy pequeños y deseamos que además de aprender el curriculum de su edad, conozcan a Jesús Niño y sus padres José y María.
Cada mañana, en la asamblea tendremos un ratito de oración en los que pediremos por todas las familias y les iremos hablando de la infancia de Jesucristo.
CARACTERISTICAS DE ESTOS NIÑOS:
Habitualmente se denomina al niño de 1 año como deambulador, ya que se caracteriza por una conducta predominantemente motora.
El grupo de niños de esta edad tiene un tiempo de atención limitada, y
en todas las actividades que se realicen es de fundamental importancia
la intervención del adulto.
Los niños de esta edad buscan su independencia y desplazarse libremente,
necesitan tocar, manipular, explorar el medio lo cual obliga al adulto a
estar atento a sus iniciativas.
Aspecto Motriz:
A partir de los 12 meses pueden sostener su peso en la posición de pie y
mantener el equilibrio cinético caminando, al comienzo con algún
sostén. No obstante, mantiene flexionadas las rodillas y balancea los
brazos para reforzar este precario equilibrio hasta alrededor de los 18
meses.
– 12 a 18 meses: durante este período marchan ya sin sostén, con sus
piernas separadas, alternan el gateo con la marcha, y en algunos casos,
ante el apuro gatean, toman objetos con la pinza de dos dedos: pueden
pasar las páginas de un libro de a dos o tres juntas.
También a partir de este mes, generalmente, los niños logran mayor
seguridad en su marcha, bailan al compás de una melodía, mira libros de
fi guras y garabatean.
– 18 a 24 meses: ya en este período comienza el correteo, pueden subir y
bajar escalones con ayuda del adulto, utiliza un medio para llegar
algún fin, por ejemplo: empujar una silla hasta el lugar determinado y
se sube para alcanzar un objeto que de otra forma no podría agarrar.
Logran trasvasar elementos.
Su campo de exploración se amplia notablemente en el transcurso de este
período. En ocasiones a esta edad, disfrutan arrojando objetos al aire,
así como también le agrada introducir los dedos en orificios y goza
empujando, arrastrando y trasladando objetos.
También pueden, y les divierte empujar objetos; cajas, pelotas, con el pie.
Aspecto Socio-afectivo:
– El niño puede voluntariamente alejarse de su mamá y volver a ella cuando lo desee.
– Acepta separaciones por lapsos cortos de manera gradual.
– Pertenencia del objeto: el niño aprende a buscar el objeto en el
último lugar en que lo vio desaparecer. Hay un proceso en la
diferenciación del objeto en sí, respecto de sus acciones haciaél.
– Trata de compartir su juego con el adulto.
– Comienza a interactuar de manera más activa con otros niños, gustando examinarse entre sí, mediante abrazos o empujones.
– Límites: los deambuladores son niños activos, con un gusto por la
exploración y experimentación vigorosa y rigurosa. Debido a esta
movilidad activa se hacen necesarios los límites. Estos deben no ser
considerados como restricciones, sino como “medios para canalizar la
conducta del niño de áreas de restricciones a áreas de libertad” por
ejemplo: no podrá romper un libro pero se le puede poner a su alcance
algún material del cual pueda disponer y manipular a su manera.
Aspecto Intelectual:
– Se constituyen nuevos esquemas, hay experimentación e investigación
sobre todo aquello que es nuevo. La coordinación de los esquemas esta
dirigida por la búsqueda de nuevos medios (utiliza los esquemas que
posee, y ya conoce, para hallar nuevos).
– Conducta de soporte: acerca objetos alejados tirando hacia si del
soporte en el que están colocados, por ejemplo, un niño quiere agarrar
un juguete que esta sobre una manta y logra hacerlo tirando de ella. El
niño tantea para lograr un objetivo y esto supone una nueva acomodación
de los esquemas que posee a la nueva experiencia.
– Conducta del cordel: acerca el objeto mediante el cordel por ejemplo:
tira una cuerda para que el camión que esta sujetado por ella llegue
hasta el. Aquí se realiza una acomodación de tanteo dirigida por un
esquema de asimilación.
– Conducta del bastón: se trata de llegar al objeto utilizando un
elemento auxiliar, por ejemplo: el niño alcanza el objeto ayudándose con
una varilla o bastón. Llega a la utilización de este elemento por
tanteo y experimentación activa.
– El juego es el centro de sus movimientos; a través de él reproduce lo
que más le impresiona o le agrada, asimila la realidad del mundo que lo
rodea, vuelve a vivirla para dominarla o cambiarla. Es el comienzo del
juego simbólico: hacer dormir a la muñeca, cantarles, darle de comer, y
otra serie de acciones que imitan el comportamiento de los adultos hacia
él o de él mismo.
– Su conducta es egocéntrica, aunque le gusta jugar en compañía de sus
pares -juego paralelo- y goza repitiendo acciones sobre objetos para
ejercer su habilidad.
– Disfruta manipulando masa, gustándole tocarla, apretarla, sacar y poner, abrir y cerrar.
– También se entusiasma garabateando con pinturas o tizas. Le agradan los juegos de construcción, los cuales mantienen su carácter de juego de ejercicio. En un primer momento, el niño juega solo limitándose a manipular y llevar de un lado a otro los bloques y apilarlos en montones irregulares. A través de estos juegos de construcciones y el placer que encuentra en hacerlas y derribarlas son actitudes en donde el niño afirma su “yo”.
Lenguaje:
– El niño de esta edad comienza la etapa de adquisición del lenguaje,
pero en un primer momento su preocupación por caminar y explorar le
hacen olvidar el hablar. Aprende el nombre solamente de cosas que ha
experimentado previamente. Presta atención y comprende aquellas palabras
que usan los adultos, especialmente aquellas que designan cosas de su
interés.
– Tiene un vocabulario personal, subjetivo (nombra cosas que le agradan y las que no).
– Posee una gramática pasiva que le permite entender muchas oraciones emitidas por los adultos.
– Comienza a utilizar palabras que designan sus comidas preferidas, sus prendas de vestir, animales, juguetes, personas, etc.
– Comienza a combinar dos palabras en sus emisiones: gramática activa.
– A medida que madura comienza a sentir la necesidad de decir otras
cosas para lo cual usa lo que ya sabía, más otras palabras nuevas que
incorpora.
– Comienza a utilizar el lenguaje para: expresar sus sentimientos, establecer contacto afectivo, comunicarse con el adulto.
Artúculo tomado del siguiente enlace...

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